jueves, 28 de mayo de 2015

Opciones

Julie de Waroquier


A veces va una por la calle, triste,
Pidiendo que el canario no se muera
Y apenas se da cuenta de que existen
Un semáforo, el pan, la primavera.
A veces va una por la calle, sola,
-ay, no queriendo averiguar si espera-
Y el ruido de algún rostro que se inmola
Nos pone a sollozar de otra manera.
A veces por la calle, entretenida,
Va una sin permiso de la vida,
Con un hambre de todo casi fiera.
A veces va una así, desamparada,
Como pudiendo enamorar la nada,
Y el milagro aparece en una acera.

                                                                                                                           Carilda Oliver

domingo, 24 de mayo de 2015

Estrella fugaz



Aún es pronto, demasiado pronto
para el ojo
pero tarde, muy tarde ya para el
pensamiento
si veloz ilumina
esta árida extensión de la noche,
este manso terreno donde el
girasol
se despereza, se astilla, se equivoca.


                                                                                                                          Abraham Gragera



Desviaciones y demoras.  Madrid, Ediciones El Antojo, 1999

Después...

Daria Endresen

    Después, cuando ya dormimos
    el coma del paraíso y despertamos,
    nos quedamos un rato largo
    mirándonos.
    No sé qué ve él, pero yo veo
    unos ojos de ternura insuperable
    y calma, una calma como la dignidad
    de la materia. Amo el mar abierto
    azul-verde-gris de su iris, amo
    su curva contra lo blanco,
    la curva que al mirarla me hace
    acabar, cuando está casi quiero, muy hondo
    dentro de mí. Nunca vi una curva
    como esa, salvo la de la tierra desde el espacio
    exterior. Yo no sé de dónde
    sacó esa amabilidad sin soberbia,
    casi sin ego, y eligió a pesar de eso
    a una mujer entre todas.
    Conociéndolo conozco
    la pureza del animal
    que se aparea de por vida. A veces sonríe
    apenas, pero más que nada me mira mirarlo
    con el rostro entero iluminado. Amo
    ver cómo cambia cuando lloro -no hay inquietud,
    ni pena, ni un reflejo más serio. Si estamos
    de espaldas, acostados uno al lado del otro,
    cara a cara, puedo oír una lágrima de mi párpado inferior
    golpear contra la sábana, como si fuese
    uno de los primeros días sobre la tierra
    y después las del párpado superior
    se enlazan y bajan por las pestañas
    como la aparición del cultivo y la irrigación
    de un pueblo que ya no es nómade.
    Tengo tanta suerte de poder conocerlo.
    La única forma de conocerlo es esta.
    Yo soy la única que lo conoce.
    Cuando vuelvo a despertar, todavía me mira,
    como si fuera eterno. Dormitamos así
    una hora, y poco a poco sé que
    aunque estamos saciados, aunque casi no
    nos tocamos, este es el éxtasis al que el otro
    éxtasis nos llevó -entramos,
    más y más profundo, mirada a mirada,
    en este lugar más allá de los demás lugares,
    más allá del cuerpo mismo, hacemos
    el amor.

                                                                                                                  Sharon Olds


(Versión en castellano de Sandra Toro)

Solsticio de invierno

Leszek Paradowski

Mi ropa irradia
un resplandor azul.
Solsticio de invierno.
Tintineantes panderetas de hielo.
Cierro los ojos.
Hay un mundo sordo,
hay una grieta
por la que los muertos
traspasan la frontera.

                                                                                                                    Tomas Tranströmer




Versión de Roberto Mascaró
De "Góndola fúnebre" 1996
Nórdica Libros S.A. 2010

miércoles, 20 de mayo de 2015

Cualquier senda

Brooke di Donato  

Cualquier senda
conduce
o extravía
al que no sabe
dónde va.

                                                                                              José Mª Parreño

domingo, 10 de mayo de 2015

Regla 15 del verano

Kylli Sparre

            
                                                 Nunca olvides el camino de vuelta a casa
  
                                                                                                                       Las reglas del verano. Shaun Tan

VI

Vicent Bourilhon

Porque tu sed es dulce
y sales en los libros de oraciones
allá en el reino de los cielos
quizá te envidian las constelaciones
y la Tierra
que ignora en qué constelación está encerrada
tal vez tirita como tú
el frío es universal
cada constelación una alambrada


      Abraham Gragera
          El tiempo menos solo

miércoles, 6 de mayo de 2015

Regla 5 del verano

Fan Ho

                                                            Nunca pises los caracoles

                                                                                                                                                                                       Las reglas del verano. Shaun Tan

Snow



                                  Atardecer oscuro de diciembre. En la iglesia los santos están
                                  despiertos viendo caer la nieve.

                                                                                                               El monstruo ama su laberinto. Charles Simic

Regla 11 del verano

Cristina García Rodero

                                                            Nunca pierdas una batalla.

                                                                                                                            Las reglas del verano. Shaun Tan

martes, 25 de noviembre de 2014

Algunas cosas



  Cosa de domingo por la mañana fue alguna vez limpiar los zapatos de la familia. Papá en un rincón de la cocina, en una banqueta baja, rodeado de botas y zapatitos. El olor a betún siempre será una cosa de domingo.
  También cosa de algún domingo era limpiar la pistola. Las piezas oscuras, brillantes por la vaselina, y el sonido rotundo cuando las piezas encajaban. Mi madre cantaba una canción sobre un barco velero. Y en la mesa había un puñado de balas, unas balas pequeñas, doradas. 

miércoles, 20 de agosto de 2014

Invernal




Qué tentación, ser viento, ser girones,
ser basura que arrojan sobre escombros.
Dejar que todo lo que quiera
eche raíces en tu polvo.


                                                                                                                             César Simón


De "Erosión" 1968 - 1971

Conversación con un amigo

Yuichi Ikehata
Se me ha quemado el pecho, como un horno
Por el dolor de tus palabras
Y también de las mías.
Hablamos del mundo, y desde el cielo
Descendía su paz a nuestros ojos.
Hay momentos del hombre en que le duele
Amar, pensar, mirar, sentirse vivo,
Y se sabe en la tierra por azar
Solo, inútilmente en ella.
Como si se tratase de algo ajeno
Hablamos de nosotros
Y nos vimos inciertos, unas sombras.

Con poca fe, con las creencias rotas
Con un madero en la marea,
Con toda la esperanza naufragando
Porque no es la que llega a nuestra barca,
Sólo la caridad nos redimía
Del mal nuestro de ser.
Mirábamos la calle, rodeados
De luz, de tiempo, de palabras, de hombres.

                                                                                                                         Francisco Brines

De Palabras a la oscuridad, 1966

Cuando yo aún soy la vida

Anton Corbijn




La vida me rodea, como en aquellos años
ya perdidos, con el mismo esplendor
de un mundo eterno. La rosa cuchillada
de la mar, las derribadas luces
de los huertos, fragor de las palomas
en el aire, la vida en torno a mí,
cuando yo aún soy la vida.
Con el mismo esplendor, y envejecidos ojos,
y un amor fatigado.

¿Cual será la esperanza? Vivir aún;
y amar, mientras se agota el corazón,
un mundo fiel, aunque perecedero.
Amar el sueño roto de la vida
y, aunque no pudo ser, no maldecir
aquel antiguo engaño de lo eterno.
Y el pecho se consuela, porque sabe
que el mundo pudo ser una bella verdad.


                                          Francisco Brines


viernes, 15 de agosto de 2014

El pájaro de fuego

Oleg Oprisco


El pájaro de fuego
de mi mente enferma,
este gorrión gris
que vive en lo profundo
y me hace temblar
con su continuo pío
pues parece inerme,
necesitado de amor,
a veces tiene una voz
tan tierna y nueva
que bajo su triunfo
dicto el poema.

                                                                                                                        Alda Merini 
 

 

miércoles, 13 de agosto de 2014

Ceremonia



Aleksandre Khatiskatsi

Me dejaron de gustar las alcachofas cuando dejé de comer
mantequilla. El hinojo
nunca me gustó.

Una cosa que siempre he odiado
de ti: odio que te niegues
a invitar gente a casa. Flaubert
tenía más amigos y Flaubert
era un ermitaño.

           Flaubert estaba loco: vivía
           con su madre.

Vivir contigo es como vivir
en un internado:
pollo los lunes, pescado los martes.

           Tengo muy buenos amigos.
           Tengo amigos
           ermitaños.

           ¿Por qué lo llamas rigidez?
           ¿No puedes llamarlo gusto
           por la ceremonia? ¿O es que tu hambre de belleza
           se satisface completamente con tu propia persona?

Otra cosa: dime otra persona
que no tenga muebles.
           Comemos pescado los martes
           porque los martes son frescos. Si supiera conducir
           comeríamos pescado también otros días.

           Si estás tan desesperado por encontrar
           precedentes, prueba con
           Stevens. Stevens
           nunca viajaba; eso no significa
           que no conociera el placer.

El placer, puede, pero no
la alegría. Cuando prepares alcachofas,
hazlas para ti.



                                                                                                        Louise Glück
Traducción Berta García Faet
Gracias: La tribu de Frida

martes, 12 de agosto de 2014

El castaño


Laura Makabrescu

                                      No hay nada más triste
                                          que marcharse de casa
                                          una mañana de otoño
                                          cuando nada presagia un pronto regreso.

                                          El castaño que plantó mi padre
                                          junto a la casa creció con nosotros;
                                          mi madre es tan pequeña
                                          que se la podría llevar entre algodones.

                                          En los estantes hay frascos
                                          en los que las confituras
                                          como diosas de dulces labios
                                          guardan el sabor
                                          de la eterna juventud.

                                          El ejército dentro del cajón
                                          será de plomo hasta el día del juicio final.

                                          Dios todopoderoso, que mezcló
                                          lo amargo y lo dulce,
                                          cuelga en la pared
                                          impotente
                                          y mal pintado.

                                          La infancia es un rostro borroso
                                          en una moneda de oro
                                          que suena limpiamente si cae.




                                                                                                                Tadeusz Różewic

lunes, 11 de agosto de 2014

Mano



Petreraldia.com



Miro tu mano quieta
sobre mi pecho,
tan tímida que apenas se diría
que ha crepitado al roce
de una espuma nocturna, que muy dócil
se somete a esa música
precisa de la sangre, y que un arder
aún más de álgida fiebre ya le pulsa
su racha de coral en otra atmósfera.
Quién lo diría de este manso lirio,
que tu mano de luz se sueña estrella
abriéndose de noche, una bengala
en fuga del arrullo y la caricia.

                                                                                      Miguel Ángel Velasco

Aprende

Oleg Oprisco



              Aprende, vida a vencerte
              como se dobla la hoja
              del lirio bajo la nieve.


                                                 Miguel Angel Velasco 

domingo, 10 de agosto de 2014

Me he vuelto loco

Sarolta Ban


                                                     Me he vuelto loco
                                                     pero ahí afuera sigue
                                                     el rumor sórdido de la vida
                                                     y es como si el dolor fuera poco
                                                     como si hiciera falta otra vuelta de tuerca
                                                     otra vuelta de tuerca más, todavía,
                                                     a la bondad humana: a hombres
                                                     que arrastran mis pies
                                                     borrachera hedionda de silencio
                                                     como un ruido al fondo de la vida.




                                                                                                                  Leopoldo María Panero 

miércoles, 6 de agosto de 2014

Y fuera...

Martin Stranka

                                                 Y fuera de la ventana
                                                 amapolas finas y frágiles
                                                 como piel sobre la sangre,
                                                 salvias, de las que tu padre tomó tu nombre,
                                                 como sangre brotando de una laceración,
                                                 y rosas, las gotas últimas de tu corazón,
                                                 arteriales, catastróficas, condenadas a muerte.

                                                                                                                                           Ted Hughes


martes, 5 de agosto de 2014

He pasado toda la noche...

Iliana Serban


                                        He pasado toda la noche sin dormir, viendo,
                                        sin espacio tu figura.
                                        Y viéndola siempre de maneras diferentes
                                        de como ella me parece.
                                        Hago pensamientos con el recuerdo de lo que
                                        es ella cuando me habla,
                                        y en cada pensamiento cambia ella de acuerdo
                                        con su semejanza.
                                        Amar es pensar.
                                        Y yo casi me olvido de sentir sólo pensando en ella.
                                        No sé bien lo que quiero, incluso de ella, y no
                                        pienso más que en ella.
                                        Tengo una gran distracción animada.
                                        Cuando deseo encontrarla
                                        casi prefiero no encontrarla,
                                        Para no tener que dejarla luego.
                                        No sé bien lo que quiero, ni quiero saber lo que
                                        quiero. Quiero tan solo
                                        Pensar en ella.
                                        Nada le pido a nadie, ni a ella, sino pensar.

           
                                                                                             Fernando Pessoa

miércoles, 30 de julio de 2014

Cinco últimos poemas para Cris

Kikuna Mishima
      
                                                   Ahora escribo pájaros.
                                                   No los veo venir, no los elijo,
                                                   de golpe están ahí, son esto,
                                                   una bandada de palabras
                                                   posándose
                                                   una
                                                   a
                                                   una
                                                   en los alambres de la página,
                                                   chirriando, picoteando, lluvia de alas
                                                   y yo sin pan que darles, solamente
                                                   dejándolos venir. Tal vez
                                                   sea eso un árbol

                                                   o tal vez
                                                   el amor.




                                                                                                                                Julio Cortázar

Lo fugitivo

Sarolta Ban


                                                   Mi recién conocida loba
                                                   no nos pidamos garantías.

                                                  Que dure un día, un año, un mes
                                                  es lateral en el amor,
                                                  que se acabe es su precio,
                                                  que duela luego, la victoria.

                                                  Seamos servidores del amor
                                                  y jamás sus contables,
                                                  cierto que viene para irse.
                                                  Como nosotros,
                                                  como nosotros...





                                                                                                                     Felix Grande

La biología de los números

NASA 1969 JR Eyerman


                                 Una vez salí con una mujer que me gustaba sólo un 43%
                                 Así que sólo escuché el 43% de lo que dijo
                                 Sólo dije la verdad un 43% del tiempo
                                 Y sólo la besé con un 43% de mis labios

                                Algunos dicen que no puedes cuantificar el deseo,
                                ponerle un número a la pasión no está bien,
                                que el corazón humano no funciona así.
                                Pero para mí sí.


                                Camino por la calle
                                y los números aparecen en las frentes
                                de la gente que miro. En los bares, es peor.
                                Con cada trago, los números suben
                                 hasta que cada mujer en el antro tiene un borroso

                                 ochenta y algo sobre sus cejas
                                 y al día siguiente solo puedo recordar un 17 %
                                 de lo que realmente pasó. Ése es el problema
                                 con la bebida

                                 te jode las matemáticas.

                                                                                                         Jeffrey McDaniel

Autobiografía

Kikuma Mishima


                                        No cojas la cuchara con la mano izquierda.
                                        No pongas los codos en la mesa.
                                        Dobla bien la servilleta.
                                        Eso, para empezar.

                                        Extraiga la raíz cuadrada de tres mil trescientos trece.
                                        ¿Dónde está Tanganika? ¿Qué año nació Cervantes?
                                        Le pondré un cero en conducta si habla con su compañero.
                                        Eso, para seguir.

                                        ¿Le parece a Ud. correcto que un ingeniero haga versos?
                                        La cultura es un adorno y el negocio es el negocio.
                                        Si sigues con esa chica te cerraremos las puertas.
                                        Eso, para vivir.

                                        No seas tan loco. Sé educado. Sé correcto.
                                        No bebas. No fumes. No tosas. No respires.
                                        ¡Ay sí, no respires! Dar el no a todos los "no"
                                        Y descansar: Morir.

                                                                                                                                 Gabriel Celaya