![]() | |
| Andre Petterson |
Dos deberes tendría cada verso: comunicar un hecho preciso y tocarnos físicamente, como la cercanía del mar.
Jorge Luis Borges
Prólogo a La rosa profunda
![]() |
| Darius Klimczak |
Estoy haciendo mi nido en una frase de Hölderlin escrita hacia el final de su vida, en los que se llaman los años de locura: "Nadie, sin alas, tiene el poder de captar lo que está cerca".¿Tú a qué te dedicas? A nada, aprendo. ¿Qué aprendes? Nada, aprendo.
| Gloria |
Mirar como escribir. Mirar para detener el tiempo. Mirar como cabalgar el arcoiris de la otra tarde en Madrid. Mirar como llenarse la boca de sol. Como tragarse la lluvia, como andar sin miedo a lo que más miedo da. Mirar para entender el futuro, el pasado es solo un sueño.
Abril, tantas cosas. Ya casi no me duele decir adios.
![]() |
| © Martin Parr/Magnum Photos |
Pájaros con ombligo: niñas. Carta sin remite: golondrina.
Rocío: lágrima de luna. Azafrán: greña del sol. La
llama triste: lirio. El zaguán: pozo donde resuenan
los recuerdos. El mar que no se queda: lluvia. Nube que se
devana: niebla. Infancia: un aroma, un dolor, un cuchillo,
una huella, una ceniza. Todo. Nada.
![]() |
| Gilberto García Tesouro |
Palabras cortas en la boca
para que no falte el aliento
y así crezcan las rosas
bajo el agua de los días.
Tengo las manos llenas de polvo
de cosas de nada.
Parole corte in bocca
perché non manchi il fiato
e crescano le rose
sotto lácqua dei giorni.
Ho le mani impolverate
di cose da poco.
Czeslaw MiloszEl día del fin del mundo
La abeja gira encima de la flor de capuchina
El pescador repara una red brillante.
En el mar los delfines saltan alegres,
Los gorriones jóvenes se agarran del canalón
Y la serpiente tiene piel dorada, como la debe tener.
El día del fin del mundo
Las mujeres cruzan el campo bajo las sombrillas,
Un borracho se duerme a la orilla del césped,
En la calle pregonan los verduleros
Y una lancha con vela amarilla llega a la isla,
El son del violín en el aire persiste
Y abre la noche estrellada.
Y quienes esperaban relámpagos y truenos
Están decepcionados.
Y quienes esperaban señales y trompetas de arcángeles
No creen que esté sucediendo ya.
Mientras el sol y la luna están arriba,
Mientras el abejorro visita a la rosa,
Mientras nacen los niños rosados,
Nadie cree que esté sucediendo ya.
Sólo un viejito cano, que hubiera sido profeta,
Pero no es profeta porque tiene otro quehacer,
Dice amarrando los tallos de tomates:
No habrá otro fin del mundo,
No habrá otro fin del mundo.
![]() |
| Jonas Bendiksen |
Miré al cielo. Dije
un sueño espera ser soñado.
Venía de otro sueño.
Compartido. Hermoso.
Me asfixiaba. Era tan limpio el aire
que un grito de dolor hubiese
resplandecido.
Miré al cielo. Cogí mis armas.
Las de ellos eran otras, pero
no había diferencia;
de una verdad a otra, ¿cuánto dista?
¿Cuánta ignorancia las separa
y cuánta las designa?
Es la verdad el nombre
que damos al impulso
con que la vida quiere ser soñada.
Cogí mis armas. Atrás quedó
el hogar. Abierto, el horizonte.
Fue hace mucho tiempo. Ahora...
ahora ya no son tiempos de espejismos.
![]() |
| Leszek Paradowski |
He aquí que tú estás sola y que yo estoy solo.
Haces cosas diariamente y piensas
y yo pienso y recuerdo y estoy solo.
A la misma hora nos recordamos algo
y nos sufrimos. Como una droga mía y tuya
somos, y una locura celular nos recorre
y una sangre rebelde y sin cansancio.
Se me va a hacer llagas este cuerpo solo,
se me caerá la carne trozo a trozo.
Esto es lejía y muerte.
El corrosivo estar, el malestar
muriendo es nuestra muerte.
Yo no sé dónde estás. Yo ya he olvidado
quién eres, dónde estás, cómo te llamas.
Yo soy sólo una parte, sólo un brazo,
una mitad apenas, sólo un brazo.
Te recuerdo en mi boca y en mis manos.
Con mi lengua y mis ojos y mis manos
te sé, sabes a amor, a dulce amor, a carne,
a siembra, a flor, hueles a amor, y a mí.
En mis labios te sé, te reconozco,
y giras y eres y miras incansable
y toda tú me suenas
dentro del corazón como mi sangre.
Te digo que estoy solo y que me faltas.
Nos faltamos, amor, y nos morimos
y nada haremos ya sino morirnos.
Esto lo sé, amor, esto sabemos.
Hoy y mañana, así, y cuando estemos
en estos brazos simples y cansados,
me faltarás, amor, nos faltaremos.
![]() |
| Rodrigo facebook |
Por lo visto Ramón Gaya decía que los cuadros eran solo las virutas de la pintura, que lo prodigioso de verdad es lo que pasa antes y mientras se hace cuadro. Lo que el observador no ve.
Al que mira el cuadro, luego, le llegan solo esas migajas que quedan en el mantel. Pero nada de la estupefacción y el asombro que el artista vive en absoluta soledad, incluso a su pesar.
Me lo contó el pintor Chumilla la otra tarde.
![]() |
| Pol Úbeda |
Busqué en google maps el cementerio donde está enterrado mi padre. Me senté en la pared de piedra y miré el valle que él tiene frente a sí. Pensé que me encantaría tener esa querencia por algún lugar, sentirme de algún sitio tanto como él se sentía. Pensaba esto mientras estaba sentada en el muro, al sol de diciembre. La hierba crujía con el rumor del viento. Todo el campo era de cristal.
También visité otro lugar, en los montes de Cercedilla, un lugar templado por el sol que se cuela entre los pinos, junto a un manantial que ahora está helado. Mis pobres muertos, ya tranquilos.
No sé lo que significan las Navidades para un creyente. Para mí es otra ocasión para el agradecimiento.
Luego, John Coltrane y dejar que la vida se cumpla.
![]() |
| Benoit Paille |
De pronto te imaginé
de niño en aquella casa, habitaciones oscuras
y cálida chimenea con el hombre enfrente
callado. Te movías a través del grávido aire
con tu corpórea belleza, un chico de siete años,
indefenso, avispado, hubo cosas que el hombre
hizo cerca de ti, era tu padre,
el molde con el que fuiste creado. Abajo en el
sótano, los barriles de dulces manzanas,
cogidas del árbol en su momento álgido, se pudrieron
y descompusieron y por delante de la puerta del
sótano el arroyo corría y corría, y algo
no te fue dado, o algo te fue
robado, algo con lo que naciste, y hoy
incluso a tus 30 y 40 años te llevas
la oleosa medicina a tus labios
cada noche, ponzoña para ayudarte
a caer inconsciente. Siempre pensé que
la clave fue lo que nos hiciste
de adulto pero luego recordé a aquel niño
siendo moldeado frente al fuego, los
diminutos huesos de su alma
retorcidos y fracturados, los pequeños
tendones sujetando el corazón
partidos en dos. Y lo que ellos te hicieron
tú no me lo hiciste. Cuando ahora te amo,
me gusta pensar que estoy dando mi amor
directamente a ese chico de la habitación tórrida
como si ese amor pudiese alcanzarlo a tiempo.
| Gloria |
Viajar es marcharse de casa,
es dejar los amigos
es intentar volar
volar conociendo otras ramas
recorriendo caminos
es intentar cambiar.
Viajar es vestirse de loco
es decir “no me importa”
es querer regresar.
Regresar valorando lo poco
saboreando una copa,
es desear empezar.
Viajar es sentirse poeta,
es escribir una carta,
es querer abrazar.
Abrazar al llegar a una puerta
añorando la calma
es dejarse besar.
Viajar es volverse mundano
es conocer otra gente
es volver a empezar.
Empezar extendiendo la mano,
aprendiendo del fuerte,
es sentir soledad.
Viajar es marcharse de casa,
es vestirse de loco
diciendo todo y nada con una postal,
Es dormir en otra cama,
sentir que el tiempo es corto,
viajar es regresar.
Los poetas, las putas, los mendigos, los que conocen el mester del alba y saben cosas inútiles que salvan, la línea del abismo, el gesto, las rayas de la mano. Caridad y sabiduría, una misma limosna, un mismo dedal lleno de arañas.
![]() |
| Gloria |
No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de soportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible
- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase,
tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?
¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo
y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,
volaba del comedor a la despensa.
Volando me preparaba el baño, la camisa.
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando,
de algún paseo por los alrededores!
Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.
"¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos,
ya me abrazaba con sus piernas de pluma,
para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia
que nos aproximaba al paraíso;
durante horas enteras nos anidábamos en una nube,
como dos ángeles, y de repente,
en tirabuzón, en hoja muerta,
el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera...,
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!
¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...
la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?
¿Verdad que no hay diferencia sustancial
entre vivir con una vaca o con una mujer
que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
la seducción de una mujer pedestre,
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando.
Los pemones de la Gran Sabana llaman al rocío
Chiriké-yeetakuú, que significa Saliva de las estrellas;
a las lágrimas Enú- parupué, que quiere decir Guarapo
de los Ojos, y al corazón Yewán-enapué: Semilla del
Vientre. Los waraos del delta del Orinoco
dicen Mejokoji (El Sol del Pecho) para nombrar al alma.
Para decir amigo dicen Ma-jokaraisa: Mi Otro Corazón
Y para decir olvidar dicen
Emonikitane, que quiere decir Perdonar.
Los muy tontos no saben lo que dicen
Para decir tierra dicen madre
Para decir madre dicen ternura
Para decir ternura dicen entrega
Tienen tal confusión de sentimientos
que con toda razón
las buenas gentes que somos
los llamamos salvajes.